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Hawaii estaba en nuestra lista de deseos desde hace algún tiempo y en nuestro décimo aniversario queríamos hacer algo especial. Habíamos tenido un primer trimestre regulero y ¿qué mejor manera de superarlo conociendo uno de nuestros destinos soñados?

Decidir qué islas visitar en 14 días no fue tarea fácil. Cada una de ellas es única y todas nos seducían. Así que después de pensarlo y repensarlo varias veces, nuestra aventura se centró en Oahu, Big Island y Kauai.

Nuestro vuelo desde la sorprendente Chicago hasta Honolulu duró casi 10 horas. Agradecimos haber hecho unos días de escala previos para no acumular tanto jet-lag porque queríamos disfrutar de nuestra estancia allí desde el minuto cero.

Esas imágenes de película en las que cuando llegas allí unos nativos/nativas te reciben con el baile tradicional hawaiano (hula) y te plantan un lei en el cuello las tenía demasiado idealizadas. Por arte de magia, no hay nadie esperándote en el aeropuerto bailando y dándote la bienvenida. Pero sí es cierto que junto con el traslado que contrates te dan la opción de obsequiarte con un collar. Así que Oscar no lo dudó y unido a la ilusión de aterrizar en tierras hawaianas, salir del aeropuerto con el lei colgado de tu cuello te ayuda a mantener la sonrisa de tu cara 🙂

Habíamos reservado vía Airbnb un pequeño apartamento muy cerca de Waikiki-Beach los tres días que estaríamos en la isla. Cuando el minibus nos dejó en la calle que nos había marcado la agencia, no encontrábamos por ningún lado el lugar. Tuvimos que llamar al anfitrión porque las indicaciones no cuadraban con lo recibido y los sudores comenzaron a correr por nuestras frentes, jajajaj. Finalmente dimos con ellos. Decepción absoluta. Era pequeño y oscuro. Sabíamos, por las fotos, que no sería lo que se dice un alojamiento de 10. Pero claro, llegar a Honolulu y alojarte en una minicueva no era lo que se dice un sueño. Superada la decepción, salimos en busca de Waikiki Beach.

Tardamos unos 5 minutos en llegar. ¡Qué ganas tenía de conocerla! Y sí, es cierto que no es nada del otro mundo, es pequeña, está embutida entre edificios que creedme, me recordaban un poco a Benidorm. Pero sólo el hecho de estar allí, ver tablas de surf apiladas, familias buscando la ola (aunque no había muchas, la verdad :-)), y llegar a la estatua de Duke adornado de leis, te hace valorar que has recorrido medio mundo (literal) y que es real lo que ves: Te descalzas, pisas la arena, cierras lo ojos, respiras y…sonríes.

Una vez hechas las fotos de rigor, paseamos por la Avenida principal (Kalakaua Avenue). Es una calle llena de comercios, tiendas de souvenirs, hoteles de los que te hacen suspirar y más adelante, Centros Comerciales con tiendas de lujo en las que sólo a unos pocos (sobre todo japoneses) se les veía salir con bolsas. Allí disfrutamos por primera vez del baile hawaiano porque unos locales (supongo que contratados por el Centro) nos deleitaron con esos movimientos tan serenos e hipnóticos.

Para cenar nos dirigimos a Blue Water Shrimp and Seafood. Estaba justo al lado del Hilton y es el típico puesto donde haces el pedido en la barra y te lo llevas a la mesa (si pillas) tú mismo. Estaba localizado en un pequeño centro comercial y tuvimos mucha suerte porque, enseguida pillamos mesa. Realmente acertaron con la recomendación porque la comida estaba deliciosa y a precio razonable.

¡Ya estábamos listos para conocer la isla de Oahu!

Mini road trip en Oahu.

Una amiga que había estado el año anterior nos recomendó hacer snorkel a Hanauma Bay. Ubicada en una Reserva Natural, la bahía es un cráter volcánico donde el mar le ha ganado espacio y en la actualidad su fondo marino está lleno de coral y miles de peces de colores que observar. Estaba muy cerca de Honolulu y planificamos la ruta en sentido contrario a las agujas del reloj para que fuera nuestra primera parada. El tiempo estaba regulero, pero nos íbamos a mojar igualmente, así que una vez desayunamos y recogimos nuestro coche de alquiler, en unos minutos nos plantamos en la entrada del parque. Pero, no habíamos contado con que el aforo estaba completo. ..

Frustrados volvimos sobre nuestros pasos y continuamos nuestro planning. Además, comenzó a llover y nuestra decepción aumentó aún más. Lo que no sabíamos es que la lluvia hace que las islas de Hawaii tengan esos espectaculares paisajes que tanto la caracterizan y que tendríamos que asumir que nos acompañaría muchos días allí.

Nuestra primera parada fue Waimanalo Beach y después le siguieron Kaiula Beach y Hukilau Beach. Diluviaba y apenas pasamos tiempo en ellas. Lo justo para sacar algunas fotos y volver a nuestro coche para continuar con la ruta.

Cuando llegamos a Sunset Beach, el que fue hogar de Duke Kahanamoku, en North Shore el Sol comenzaba a dejarse ver y pudimos disfrutar del ambiente surfero que allí se respiraba. Al parecer, en invierno se celebra uno los mejores campeonatos de surf del mundo debido al tamaño que alcanzan las olas.

Después, nos dirigimos a un pequeño y pintoresco pueblo del Norte de la isla llamado Haleima Town. Allí picamos algo y a degustamos el famoso shave ice de Matsumoto. No tiene nada de especial: es hielo helado con sirope a elegir de mil sabores pero había que probarlo!

Nuestra última parada en el norte fue Mokuleia Beach, famosa, por ser el set de rodaje del accidente aéreo de la película Lost, que ya ha llovido, ¿verdad?

Nuestro plan era atravesar el centro de la Isla para volver a Honolulu pero decidimos volver sobre nuestros pasos, porque parecía que el buen tiempo se quedaría con nosotros toda la tarde y queríamos probar a quedarnos en alguna playa, que habíamos pasado de largo en la mañana.

De camino al Sur, vimos varios coches aparcados en la carretera y nos asomamos para ver de qué se trataba. Había una pequeña cala y para acceder había que hacer un poco el “cabra” bajando entre piedras y esquivando a locales con sus toallas :-). No dudamos en coger nuestro equipo de snorkel y lanzarnos directamente al agua donde había más gente explorando el fondo marino. Teníamos tantas ganas de sumergirnos que no pensamos si habría mucho oleaje o si era una zona apta para el baño. Aquí aplicamos el dicho de “donde fueres haz lo que vieres”, jajajaj. Y francamente ¡fue una experiencia de 10! Había bastante fondo y te daba un poco de respeto, pero cuando vimos el primer banco de peces de colores aparecer, la emoción borró cualquier preocupación. El broche lo cerró una tortuga que nadaba plácidamente cerca de nosotros ignorando las sensaciones que causaba en los dos humanos que la observaban felices.

Habíamos logrado superar la frustración de no poder nadar en las aguas de Hanauma Bay y después de una parada en la que disfrutamos de unas vistas espectaculares de la costa, nos asomamos para verla desde otra perspectiva.

Y ya en Honolulu, después de un intenso día, aprovechamos para conocer y cenar en Hard Rock Café. Ya sabéis que no se nos escapa ni uno allá donde vamos 😉

Pearl Harbor.

Ya sabéis que somos muy USA lovers y la película de Pearl Harbor tiene mucho que ver en que decidiéramos visitar este lugar que marcó un antes y un después en la II Guerra Mundial. Contratamos el traslado porque ya habíamos dejado el coche de alquiler y una vez allí nos teletransportamos directamente al año 1941. Porque ya sabéis que, si hay algo que saben hacer bien los americanos, es organizar y hacer puestas en escena.

La base naval es, a su vez, un museo al aire libre donde poder conocer las entrañas de un submarino militar, visualizar escenas del ataque nipón y desplazarnos en barco hacia el Arizona Memorial; una edificación de hormigón blanco construida justo encima del buque hundido y lugar que desprende mucha carga emocional que merece la pena visitar.

Cuando el autobús nos recogió pedimos que nos dejaran en Aloha Tower, un faro considerado uno de los puntos de referencia del estado de Hawaii. Este faro sigue guiando a los barcos que atracan en el condado de Honolulu y, durante años, fue el edificio más alto de las islas. Justo allí había un Centro Comercial que no tenía mucha vida pero era la hora de comer y decidimos picar algo en uno de los locales. Realmente si váis con poco tiempo, desde nuestro punto de vista, no merece la pena desplazarse hasta allí para conocerlo. Hay lugares más interesantes en Honolulu que descubrir 🙂

Nuestra visita en esta isla había finalizado y estábamos ansiosos por conocer Big Island. Aún no sabíamos que Hawaii nos iba a enamorar hasta el punto de soñar con volver, pero eso es otra historia. ¿Nos acompañáis?

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