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DÍA 5. DESCUBRIENDO IGUAZÚ

Pocas veces madrugamos con tanto gusto y con tantas prisas que aquel día. Estábamos deseando dejar atrás un alojamiento para olvidar…jajaja. Por suerte, esta vez, no hubo imprevistos con el vuelo y llegamos a Iguazú felices y deseosos de conocer una de las siete maravillas naturales del mundo. Nuestros anfitriones del alojamiento en Puerto Iguazú fueron muy amables y nos ayudaron desde el primer momento. Es una pena que ya no exista porque estaría encantada de recomendarlo ☹. De hecho, el taxista que nos recomendaron fue nuestro fiel acompañante durante esos tres días y una pieza clave para enlazar con nuestro siguiente y último destino en el país: Buenos Aires. Pero ¡vayamos por partes!

Ese mismo día, decidimos acercarnos al parque nacional y contratar una excursión en helicóptero. Nos pareció una buena idea tener una perspectiva desde las alturas y, puedo asegurar que la experiencia fue alucinante. Como suele pasar, las fotos no hacen justicia a la realidad, pero son un fiel testimonio de un momentazo viajero que no dudamos en recomendaros si tenéis la oportunidad de viajar hasta allí.

Visitar las cataratas tanto por su lado argentino como por su lado brasileño es un clásico que no podíamos perdernos, así que tan pronto pisamos tierra, fuimos a comprar las entradas y continuamos con nuestro recorrido cruzando la frontera a Brasil. Deciros que cambiar de país fue sencillo y rápido y paseamos entre pasarelas, senderos admirando cada uno de los saltos y caídas que componen esta maravilla. No entraré en detalles porque no fui anotando cada una de las zonas que visitamos, pero sólo hay que dejarse llevar y no perderse ni un solo recorrido porque cada uno de ellos es único. Acercarte a la Garganta del diablo y no salir de allí mojado y feliz es algo totalmente inevitable 😊

Llegamos tarde al alojamiento y encargamos unas pizzas deliciosas para cenar. Nuestra aventura debía continuar pero había que coger fuerzas. Fin de un día maravilloso.

DÍA 6. IGUAZÚ: LA AVENTURA CONTINÚA

En la entrada del parque, contratamos una excursión con Iguazú Jungle llamada la Gran Aventura. Allí, nos trasladaron en una camioneta hasta un pequeño muelle y embarcamos en una lancha que nos llevó hasta la base del Salto Tres Mosqueteros y hasta el mismísimo Salto San Martín. Sobra decir que acabamos, de nuevo, empapados y agradecidos. Fue una experiencia muy divertida e inolvidable. Luego, nos despedimos de nuestros acompañantes de la lancha y cogimos el tren ecológico que nos llevó a los circuitos inferior y superior. Y, finalmente acabamos llegando a la Garganta del Diablo. Indescriptible la sensación de sentir tan cerca la potencia del agua desde las alturas y asomarte al abismo…

Tampoco queríamos perdernos la experiencia de navegar por el río Iguazú. Esta vez lo hicimos en una balsa a remo y lo contratamos con la misma empresa con la que, unas horas antes, habíamos hecho la excursión de la Gran Aventura. Durante una bajada de casi 3 km y con tan sólo el sonido de las Cascadas de fondo, nos adentramos en la selva. Después de llevar prácticamente todo el día activos y emocionados, navegar por allí fue un momento muy guay y, sobre todo, cuando avistamos uno de mis animales favoritos: el tucán. Era la mejor de las despedidas posibles en un entorno mágico.

DÍA 7. SAN IGNACIO MINÍ

Nos sobraba un día en la zona y nuestro ya taxista de confianza nos recomendó acercarnos a las ruínas de San Ignacio Miní. La pena es que el tiempo no nos acompañó nada y diluvió durante todo el día, pero algo había que hacer y conocer un lugar con tanta historia siempre motiva.

Primero hicimos una parada técnica en el hito de las tres fronteras donde la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná marcan las fronteras entre Brasil, Paraguay y Argentina. No estuvimos mucho tiempo allí. Lo suficiente para hacernos la foto de rigor y continuar nuestro camino 😊.

Durante el trayecto a nuestro objetivo no paró de llover y tampoco lo hizo cuando llegamos. Fue una pena que no pudiéramos disfrutar de estas maravillosas ruinas como se merecían. La bso de la Misión, no paró de resonar en mi cabeza mientras estuvimos por allí empapados a la par que asombrados por el estado de conservación que dicen, es la mejor que existe en territorio argentino. Luego, comimos una milanesa argentina en un restaurante cercano y regresamos a nuestro alojamiento donde la lluvia siguió acompañándonos.

DÍA 7. PARTIDA HACIA BUENOS AIRES.

Amanecimos de nuevo con la misma incertidumbre que nos había acompañado días atrás cada vez que cogíamos un vuelo. Pero aún así, decidimos dar un paseo corto en la mañana por Puerto Iguazú porque ya tendríamos tiempo para estresarnos llegado el momento. En concreto, el nuestro partía a las 6 de la tarde, pero al regresar al hotel, los dueños nos comentaron que estaba habiendo cancelaciones ese día y que chequeáramos rápidamente el estado del vuelo. Y efectivamente teníamos cancelación en toda regla… ¡No dábamos crédito! Bueno sí, para qué engañarnos, jajaja. Nos comentaron que mucha gente esta reservando autobuses nocturnos para ir hacia la Capital. Así que rápidamente llamamos a nuestro amigo el taxista que se ofreció a ayudarnos a buscar un autobús con algunas agencias de transporte que conocía. Por suerte, conseguimos plaza en uno que salía esa misma noche. Serían 16 horas de trayecto y perderíamos una noche de hotel, pero nos asegurábamos llegar a Buenos Aires a primera hora de la mañana que ya era un logro.

En la hora fijada nos despedimos de nuestros anfitriones que tan bien se habían portado y del amable taxista al que tuvimos mucho que agradecer 😊. Los asientos se reclinaban bastante porque se trataba de un coche cama y estaba repleto de turistas como nosotros que, desesperados, habían tomado esta opción. En la cena conocimos a una pareja de alemanes que nos comentaron, habían sufrido los mismos vaivenes de cancelaciones e incertidumbres, durante su viaje en Argentina con el hándicap añadido del idioma. Y en ese mismo momento fuimos conscientes de lo afortunados que éramos de ser hispano hablantes en esta aventura 😉. Conseguimos dormir unas horas, y ya amanecido, llegamos a Buenos Aires, la última parada de nuestra aventura. CONTINUARÁ..

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